dissabte, 21 de gener del 2012

DIBUJO: LÁPIZ I PAPEL


Durante las primeras classes, nos dedicamos a realizar diferentes dibujos con lápiz sobre el papel. Siempre me ha gustado  más pintar que dibujar, supongo que és porque consideraba que se me daba mejor pintar y por eso me sentía más cómoda.

De hecho, cuando realizamos algunos dibujos, como el del rostro de un  compañero, me sentí en un principio bastante preocupada porque no sabía ni por donde empezar. A medida que iba dibujando me iba dando cuenta de lo poco que se parecía mi compañera al dibujo y me ponía nerviosa porque no conseguía expresar aquello que yo quería. Se podría decir que me sentí algo frustrada, aunque cuando vi los dibujos de los otros compañeros que en general tampoco se parecían a la persona supuestamente retratada, pensé que en cierto modo era normal que no hubiésemos conseguido dibujar con exactitud a la persona.
Cuando llegó el momento en el que me tocó a mi posar, me puse nerviosa y me costaba mucho no reírme ni moverme. Por un lado quería que terminara para ver cómo me había dibujado pero por otro, tenía cierto miedo de verlo, más bien creo que por saber cómo me veía. 



Cuando realizamos los diferentes dibujos al revés, fijándonos en las líneas me quedé muy perpleja del resultado porque no pensaba que fuera realmente a dar resultado. Nunca había oído ni visto que alguien hiciese un dibujo al revés, fijándose en las líneas. Cuando hice el primero estaba ya un poco cansada y no estaba muy concentrada por lo que el tener que dibujar líneas se me hizo un poco pesado. El segundo me gustó más, estaba más relajada y disfruté más  dibujando, supongo que influía mucho el hecho de estar también más concentrada.

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